El riesgo de la deshidratación canina en verano
La deshidratación ocurre cuando el cuerpo de tu perro pierde más agua y líquidos de los que ingiere, alterando el equilibrio de sales y electrolitos esenciales. En verano, las altas temperaturas y el jadeo constante aumentan significativamente la pérdida de líquidos, convirtiendo la deshidratación en una amenaza silenciosa y muy frecuente.
Cómo comprobar si tu perro está deshidratado
- Prueba del pliegue de la piel: Pellizca suavemente la piel de la nuca o entre los hombros de tu perro y suéltala. En un perro hidratado, la piel vuelve a su sitio al instante. Si está deshidratado, la piel tarda segundos en recuperar su forma y se queda "arrugada".
- Encías secas o pegajosas: Levanta el labio de tu perro y toca sus encías. Si están secas, pegajosas o blanquecinas en lugar de húmedas y rosadas, le faltan líquidos.
- Ojos hundidos y secos: Los ojos pueden aparecer apagados, hundidos en las órbitas y con falta de lágrima.
- Letargo y pérdida de apetito: El perro se muestra inactivo, cansado, sin energía para pasear y rechaza la comida.
Cómo actuar y prevenir
Asegúrate de que tu perro siempre tenga acceso a agua limpia y fresca las 24 horas del día. Si viajas, lleva siempre un bebedero portátil. Añade cubitos de hielo al agua para mantenerla fresca y colócala siempre en zonas de sombra.
Si tu perro presenta síntomas de deshidratación severa o persistente (acompañada de vómitos o diarrea que aceleran la pérdida de líquidos), acude al veterinario. Podría necesitar fluidoterapia de urgencia para restablecer los niveles de hidratación y evitar daños en órganos vitales como los riñones.
Un tratamiento de deshidratación con fluidoterapia y analíticas tiene un coste de entre 150€ y 350€. Con el seguro veterinario Santévet, este y cualquier otro imprevisto de verano están cubiertos con reembolsos de hasta el 90%.